Un detalle a tener en cuenta, es que en su gran mayoría las Empresas Agropecuarias son empresas de familia, muchas de las cuales suelen atravesar problemas en lo referido a la SUCESIÓN, los hijos al empezar su mandato se encuentran (en parte) con ciertas informalidades en la administración o con técnicas de manejo obsoletas, y al intentar corregirlas empiezan los conflictos con los fundadores, puesto que no se retiran totalmente de la empresa y no permiten que el sucesor realice su trabajo con plenas facultades, al tener cierta cultura arraigada los dueños no quieren que esta se vea modificada y actualizada según el mundo empresarial actual. Lo cual también comienza a generar inconvenientes con los empleados pues hay "dos jefes" que dictan ordenes contrarias y en el camino pueden generarse fallas importantes que podría generar perdidas económicas.
A mi parecer, la clave de un buen negocio se centra en una sucesión planificada, una administración plenamente organizada y la correcta preparación y profesionalización de los miembros sean o no familiares dentro de la organización (siempre según el puesto a ocupar).